28.8.10

El apoyo en el contacto

Hoy la montaña que veo desde mi ventana ha amanecido con intensos colores ocres y anaranjados. Se oye el sonido del viento al atravesar las copas frondosas de los pinos. Se siente la paz y la tranquilidad. Mi pensamiento, no obstante, acude una vez y otra a una idea que esta semana me ha conmovido: la necesidad que una persona dice tener de otra. Sé que no es más que su creencia, a pesar del sufrimiento que expresa. Y me ha hecho pensar mucho en que el apoyo a la persona es imprescindible para que pueda haber verdadero contacto entre los que se encuentran.

Considero que el apoyo es lo que hace verdaderamente posible lo que hacemos dos personas juntas; ese apoyo sería como el fondo del lienzo sobre el que el resto de la pintura toma sentido y se enriquece. De otra manera, las figuras centrales del cuadro tendrían menor significado y quedarían flotando, sin sentido, en medio de la nada. De la misma manera, en el encuentro de dos personas, me parece que no puede haber un encuentro verdadero y significativo si no se pone en juego el apoyo recíproco y la ayuda recíproca. El apoyo y la ayuda mutua se configuran en ese momento como el fondo que enriquece la acción entre dos.

Esto tiene algo que ver con la incomunicación personal. Es lo que me parece que ocurre cuando en los encuentros personales no hay, de alguna manera, ese apoyo mutuo y recíproco. Siguiendo algo de lo que ya se ha dicho, podríamos decir que cuando no pongo la intención en apoyarte y ayudarte, mis pensamientos toman vida propia para defender mi ego y, así, intentar nutrirme. Pero así se empobrece la persona: es como si guardamos el cuadro en el armario para que nadie lo estropee: pierde todo su significado y todas las posibilidades de enriquecimiento por la mirada del otro.

Sin embargo, al dejarme ayudar y al dejar ayudar, ambos nos enriquecemos de nuestras miradas y la vida se torna comunicada.

En fin, apenas una idea que seguiremos enriqueciendo entre todos.

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