21.8.10

El secreto de la belleza

Hay una parte de nosotros que no logramos aprehender. Tal vez el misterio sea ese: encontrar nuestra "esencia". Misterio porque apenas logro atinar con las palabras justas para expresar lo que siento. Esencia por su profundidad y porque es lo que Dios ve de nosotros. Pero, ¿qué nos impide vernos como Él? ¿Cuál es el humo que nos afecta incluso en la percepción y el conocimiento de nosotros mismos? Thomas Merton afirma que si todos nos pudiésemos ver así, entonces nos postraríamos para adorarnos unos a otros.

Nuestra belleza está oculta tras días de vida en los que hemos tenido que protegernos de las "inclemencias del tiempo" y hemos cubierto nuestra naturaleza bella a tal punto que nos hemos olvidado de nuestra esencia y peleamos por la defensa de lo poco -tal vez nada- que se deja ver tras capas y capas de cartón-piedra. Y así creo que nos mostramos ahora: desde la mueca estereotipada y crítica de las figuras de cartón que lucen brillantes cada 19 de marzo en las Fallas de mi querida ciudad de Valencia. Afortunadamente, en la media noche caen pulverizadas por el fuego renovador.

Puede que nuestro crecimiento esté en el cuestionamiento de esos gestos con los que nos identificamos para "renovarnos" quemados por las llamas de nuestro propio cuestionamiento. El camino no es fácil porque la tendencia es defendernos desde la armadura que el tiempo y las vivencias nos han colocado. Creo que pronto pesa mucho aunque nuestros músculos sean fuertes para arrastrar todo cuanto se nos va colgando.

En el fondo está la belleza de lo humano. Esta frase me trae a la memoria un mundo de emociones que no vienen ahora al caso. "Destapar nuestra bondad original es nuestro principal objetivo" (J. Kornfield).

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