29.8.10

La creatividad

Resulta emocionante poner la atención en cómo nos afectan las cosas y los acontecimientos de la vida. Por ejemplo, cuando vemos una película podemos hacerlo simplemente para entretenernos o podemos ver qué de lo que nos cuentan nos impacta. Lo mismo podemos decir en el contacto personal: sentimos algunas emociones y actuamos en función de ellas cuando estamos con una persona.

Si comprendemos bien nuestra manera de estar en el mundo, podemos darnos cuenta de la fluidez o la rigidez de nuestra pose ante cualquier experiencia, no importa lo novedosa que nos resulte. ¿Cómo sería nuestra imagen? En lo fluido podemos ver armonía, ritmo, claridad, etc. Pensemos, por ejemplo, en el sonido del agua de un riachuelo o en el ritmo de las olas de mar cuando llegan a la playa.

De la misma manera, el contacto entre personas no es una sucesión lineal de momentos, sino que tiene una cierta fluidez y, por tanto, tiene ritmo, armonía y melodía. ¿Estamos así en nuestra vida? ¿Hacemos de nuestras vivencias, vivencias creativas armoniosas, melódicas y fluidas?

Nuestro trabajo es el trabajo de darnos cuenta de la rigidez de nuestras experiencias y, en ese caso, acudir a la creatividad que nos permita hacerlas fluidas y armoniosas. Porque la creatividad no está limitada a la producción de obras de arte, ni incluso a su apreciación, sino que está hasta en las tareas más corrientes del mundo, mostrándose como la vitalidad de la vida y en los ajustes creativos más sencillos: nuestra capacidad creativa está convocada a actuar cada vez que somos desafiados a encontrar y a inventar una solución a una situación nueva.

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