6.9.10

Autoobservación

Las distintas escuelas de psicoterapia -además de las tradiciones espirituales- han intentado explicar las causas de nuestra cautividad y su amplitud. También nos han intentado mostrar otros puntos de vista sobre las dimensiones de la realidad, más allá de las anteojeras que todos llevamos puestas. Y, por último, nos han mostrado cómo, desde su particular modo de entender la mente humana, escapar.

Una de esas escapatorias es comprender bien el diseño de lo que nos mantiene encerrados en nuestras celdas. Necesitamos algo que nos informe del funcionamiento interno de nuestra realidad holográfica, a la que ayer nos referíamos. Sólo con esa información seremos capaces de superar nuestro ego y salir de nuestro encerramiento.

A veces, nuestra mirada es tan ciega que ni siquiera nos damos cuenta de que estamos encerrados entre las paredes de los caprichos de nuestro yo defensivo, temeroso e inseguro. Pero esto no nos ayuda a salir, simplemente no nos hace sentir encerrados. Y puede que muchos de nosotros nos conformemos con esa vida.

Pero si nos paramos a mirar -con o sin ayuda, esto ahora no tiene mucha importancia- podremos darnos cuenta de que tenemos patrones mentales, emocionales y de comportamiento característicos. Si fijamos más la mirada sobre el "lienzo", poco a poco irán apareciendo las causas y los propósitos de tales patrones, así como su modo de surgir en nuestra realidad comportamental cuando, en nuestra infancia, perdimos contacto con nosotros mismos, para aprender a defendernos de todo cuanto nos rodea.

Una mirada más profunda también nos permitirá ver las transformaciones afectivas y de comportamiento que deben experimentarse para salir del encerramiento.

Te animo a que hagas un sencillo ejercicio de autoobservación y le dediques unos minutos cada día a escribir, sin juicios y sin miedos, cómo haces las cosas cotidianas y para qué las haces.

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