11.9.10

Un poco de la "esencia"

Hay, pues, un modo de ser propio de cada uno de nosotros. La dignidad personal de cada ser humano es radical e incontestable. Lo que ocurre es que nuestra consciencia sólo nos muestra la más típica manifestación individual de aquel modo de ser real, nuestra esencia. Es el contacto con esa esencia personal lo que todos anhelamos, porque, cuando lo conseguimos, nos sentimos plenos y confiados en nosotros mismos. Esa es nuestra esencia: la parte de nosotros mismos que no necesita de armaduras ni maquillajes. Se asegura en sí misma, apoyando con firmeza sus pies sobre la tierra que nos sujeta.

La vida hace que nuestra forma de estar en el mundo sea maleable, recibimos la impronta y nos vamos adaptando y conformando con todo lo que nos encontramos en la vida, lo que es especialmente significativo para los años de formación antes de que cristalicen nuestras estructuras defensivas. En esa época de la vida, desarrollamos una personalidad, un sentido fijo o estructurado de nosotros mismos y de la realidad, que forma la capa externa de nuestra persona y que con el tiempo nos separar de nuestra esencia, a medida que progresivamente nos identificamos con ello. el modo como esto sucede constituye una compleja y fascinante historia personal.

Considero que el trabajo, tal y como yo lo veo, es volver a conectar con nuestra esencia, nuestra naturaleza esencial. Esa esencia no es un estado o vivencia de éxtasis, sino que puede surgir en nuestra consciencia como una cualidad distinta, como podría ser la compasión, la paz, la claridad, la aceptación, la impecabilidad, etc., cada uno de ellos con un tono y un matiz de la presencia típicos. Estos serían los rasgos esenciales de la personalidad en los que nos sentimos plenamente seguros y desde los que podemos progresar sin fin.

De aquí que gran parte de las lecturas de autoayuda siempre dirijan la mirada del lector hacia su interior. Revisaremos lo común de esas historias tan fascinantes.

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