5.10.10

La fotocopia no es el original

A causa de que nada externo puede llenar la sensación de carencia interna, el adquirir cosas que encarnan dicha cualidad, de igual modo, no resuelve los dilemas internos de cada persona. Y la mayor parte de las ocasiones tratamos de demostrar que poseemos dichas cualidades en lugar de aquella sensación de necesidad. Comprender esto nos ayuda a ver que la característica actitud defensiva que adoptamos cuando nos «ponemos tensos», constituye un intento de demostrar que tenemos aquello de lo que, sin embargo, sentimos que carecemos.

En realidad, no es inadecuado pretender conseguir los rasgos de personalidad idealizados mediante actitudes forzadas o simuladas; simplemente no nos proporcionarán la satisfacción que anhelamos. No importa cuántos actos heroicos de superación personal intentemos a lo largo del día, la incertidumbre interna y el miedo o el enfado o la vergüenza permanecerán sólidos en nuestro sentir más profundo. Y no lo olvidemos: nuestro pensamiento sobre nosotros mismos es éste el sentir que emplea para hablarnos.

El comprender cómo nuestros intentos de capturar nuestros anhelos conforman cada uno de nuestros días y rellenan de contenido nuestra conciencia nos ayudará a comprender y finalmente estar en contacto con lo que realmente nos satisface, que no es más que la comunicación con las profundidades de lo que somos.

Tal vez valga la pena dejar apenas apuntado, aquí y ahora, que aquellos rasgos de nuestra personalidad anhelados -por sentirnos carentes de ellos- tienen mucho que ver con nuestra manera de entender el mundo; o mejor dicho, con aquella manera «particular, ideal e inconsciente» de comprender la realidad y el ser humanos con la que perdimos contacto mediante el proceso de condicionamiento en la temprana infancia. Frente a esto tenemos, ya se ha dicho muchas veces, el aspecto idealizado de nosotros mismos y que sí es consciente. Así pues, cada uno de nosotros intenta volver a conectar con su comprensión perdida sobre la realidad experimentando su yo idealizado. La esperanza ineludible de cada uno de nosotros -así tengo la oportunidad de verlo en mi trabajo a diario- es que nos sentiremos plenos si poseemos éstas y aquéllas cualidades.

Continuaremos con esto que me resulta tan interesante. Mientras, te propongo escuchar esto:





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