8.1.11

Café y amigos

Hoy me he levantado contento. Humea el café bien caliente recién salido de la cafetera. Su aroma ha inundado la atmósfera y perfuma hasta el último rincón de casa. Se respira calma. Los pensamientos hiperactivos de ayer parecen haberse calmado. Suena Supertramp al fondo: Two of us... Hace un poco de fresco y me acurruco bajo la manta en el sofá. Algunos recuerdos se mezclan con los planes para hoy en mi pensamiento. Sonrío.








¿Cómo te sientes ahora? Ayer tomamos los sentimientos como balizas para nuestra orientación, para saber hacia dónde tenemos que girar el volante si no queremos salirnos del camino. Hoy propongo que nos fijemos en cómo influyen esos sentimientos que tenemos ahora en el modo de relacionarnos con los demás. Hace unos días, en un encuentro con amigos, pude notar cómo uno de nosotros sufría y cómo ese sufrimiento le impedía interactuar con normalidad. La vida, al final, es como la sentimos. Para intervenir en nuestra vida necesitamos conocer lo que nos hace sentir bien y lo que nos hace sentir mal. Nuestra verdad más íntima está detrás de esas emociones. Y no hacemos más que proyectarlas en nuestra interacción con los demás.

Suena la Obertura de los necios. Pero ya lo comento otro día.

Buen fin de semana.

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