2.1.11

¿Hablamos cuando hablamos?

Grande es la amistad cuando, por momentos, permite expresar nuestra verdad. Estoy muy agradecido a un amigo que hoy me ha enviado una carta. Hay mucho sufrimiento en ella, pero también contacto personal. Tomo las palabras de C. S. Lewis: "La amistad es innecesaria, como la filosofía, como el arte... No tiene un valor de supervivencia, sino más bien es una de las cosas que da valor a la supervivencia".

Veamos... la lectura de la carta ha despertado en mí un viejo interés que siempre he tenido por la coherencia entre lo pensado, lo dicho, lo escuchado y lo comprendido. Posiblemente, por economía del lenguaje, expresamos lo que pensamos con el menor número de palabras posible. Y eso nos sirve muchas veces a lo largo de nuestra vida. Otras, el miedo nos impide incluso decir. Seguro que al escuchar, mezclamos lo recibido con lo que ya tenemos. También eso nos sirve. A veces, la necesidad hace que escuchemos lo que no se ha dicho.

Pues bien, hoy se ha puesto de manifiesto la angustia y el miedo de mi amigo cuando me explica lo que verdaderamente le ocurrió en un encuentro que habíamos tenido días atrás. No puedo explicar el tema en sí; pero el diálogo que yo recuerdo haber tenido, en ningún caso se parece a lo que he leído; no tiene nada que ver con lo que se dijo aquella noche. Ahora entiendo que el miedo le impidiera decir lo que hoy ha escrito. Qué mal lo tuvo que pasar aquella noche.

He ahí la cuestión que hoy os planteo: ¿Hablamos, cuando hablamos? Pienso que el diálogo que tenemos con nosotros mismos es mucho más real que el que tenemos con otras personas. ¡Qué bonito ha sido hoy el encuentro con mi amigo cuando me habla de lo que se habla a sí mismo! Tal vez así se rompa el miedo.

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