9.1.11

Velas al viento

Un viejo cuento concluye: "En el arte de navegar -dijo el capitán- lo importante no es cómo soplen los vientos, sino cómo orientes las velas; es como el arte de vivir: lo importante no son las circunstancias externas, sino cómo las enfocas y cómo manejas tu sentimientos".

Todos pasamos por las mismas dificultades a la hora de contar lo que verdaderamente está pasándonos. Y usamos ese miedo para defender un ego que no es más que fuego de artificio -¡fantástico comentario en el que citáis a Prather! Lo interesante es que esa emoción tan desagradable la sentimos para algo, con alguna finalidad, con alguna intención. Y descubierto el objetivo de la emoción, ya tenemos la solución. Tal vez tampoco queramos ver de cerca esa solución porque no va a ser la preferida y, en consecuencia, seguimos sintiéndonos incómodos. A veces, la que pensamos que es la mejor alternativa nos provoca malestar. Es paradójico, pero parémonos a pensar un momento cuántas veces nos ocurre. Vaya por delante una propuesta de mirar con consciencia las emociones y los sentimientos una ratito cada día y probablemente pronto podamos ver qué cambiar y cómo podríamos cambiarlo para sentirnos un poco mejor.

Veamos ahora qué velas desplegamos al viento al escuchar un poco de música: ¡Que el barco no se quede varado en la playa con su mástil desnudo!





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