10.2.11

Huerto de naranjos

Primero un naranjo y luego otro. ¡No mires el final del huerto! Está bien que conozcas todo lo que tenemos que hacer y que te sirva de referencia para organizarte, pero atiende lo que tienes más cerca, la primera tarea, el primer naranjo. Si piensas todo lo que queda por hacer, puede que te agobies, que te desanimes y que pienses que no lo vas a conseguir. Y si piensas eso, casi seguro que abandones. No, no lo hagas. Por contra, date cuenta de que, en muy poquito tiempo, habrás terminado el primer naranjo. Luego podrás comenzar con el siguiente... y así hasta que terminemos la tarea.

Se comenta hoy en el periódico que la filosofía ya ha llegado a la famosa página de internet Facebook: http://www.libertaddigital.tv/hablar-de-filosofia-en-facebook-ya-es-posible-1276414114/

A propósito de lo que he comentado en las últimas entradas -el papel del pensamiento en nuestras vivencias y cómo puede modificar nuestras emociones-, al leer ese artículo de prensa, me ha venido a la cabeza una anécdota personal sobre lo que mis padres nos decían a mis hermanos y a mí, cada vez que emprendíamos cualquier tarea en nuestra vida. Y como no podía ser de otra manera, por ser valencianos, su explicación la ejemplificaban con el trabajo que hay que realizar en el huerto de naranjos: filosofía destilada en el alambique de la vida de pueblo.

Os propongo la puesta en común de aquello que os enseñaron vuestros padres y que hoy os sirve para la vida.

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