14.2.11

Vientos racheados

Ayer pudimos ver un poquitito el Sol. Se anunciaba para hoy tiempo atmosférico nublado, más encapotado que ayer. Pero nos ha tocado bregar con vientos fuertes racheados que, por momentos, parecían la tramontana. No obstante, los niños estarían corriendo por el parque, ajenos a las bajas temperaturas, riendo y bromeando unos con otros.

Juzgados, 9:00 horas de la mañana. Un puñado de personas embravecidas ante el tribunal que ha de juzgar su destino. ¡Qué presencia! ¡Qué poder! Una palabra, un gesto o acaso un silencio a una pregunta estudiada será, probablemente, razón suficiente para que su señoría tome una decisión. Su vida ya no volverá  a ser como antes. Los problemas de los adultos, incapaces de ser firmes en la búsqueda del Bien, acaban queriéndose resolver en el campo de juego del miedo. Con aparente desenvoltura se pronuncian palabras. Con todo, los niños seguirían corriendo por las calles, ajenos al miedo de los adultos, riendo y bromeando unos con otros.

Dos horas y media después, he salido cansado, muy cansado, aunque mi papel ha sido el de mero testigo. El sudor -el más frío que yo haya notado nunca- empapaba las camisas. Sus ojos, los de todos, mostraban miedo disimulado con pose y compostura. Sus bocas ira refrenada por la formalidad del entorno. A pesar de esto, los niños correrían por la playa, ajenos al zigzag emocional, riendo y bromeando unos con otros.

Este manojo de experiencias me han mostrado muy a las claras lo que ayer pudo verse en la televisión: http://www.rtve.es/television/20110213/redes-decisiones-son-inconscientes/406109.shtml. El pensamiento no deja de ser veleidoso y antojadizo en la búsqueda de la comodidad. Y las situaciones a las que nos vemos abocados pueden menoscabar planteamientos férreos.

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