1.6.11

Cumpleaños

El bullicio y la alegría presidieron aquella noche desde el primer minuto hasta la despedida, ya muy de madrugada. Era su día. Le ocupó largas horas de preparación y muchas llamadas telefónicas, cientos probablemente. Había logrado encontrar hasta el último detalle que sabía que le gustaría. Con una ilusión inmensa había organizado aquella fiesta para su amado. Y allí estaban todos sus amigos. Habían ido también todos sus familiares. Su música preferida y, cómo no, su cena preferida: buen vino y mejor jamón. Todo había salido perfecto. Había conseguido que fuera su fiesta de cumpleaños soñada y se mantuvo en secreto para que fuera una sorpresa. La felicidad podía atraparse con las manos. Y, sin embargo, se sentía profundamente sola. Nadie lo notó.

La mayor parte de las personas nos mostramos seguros de nosotros mismos y firmes en nuestras convicciones y en nuestros modos de estar en la vida. Pero si nos paramos un momento a mirar cómo verdaderamente somos, casi todos podremos encontrar patrones dolorosos de comportamiento, de culpa o de miedo, de necesidad de aceptación o de temor al rechazo; en una palabra, respuestas emocionales que podríamos considerar inmaduras. Y ponemos todo nuestro esfuerzo por reprimir y esconder tales sentimientos dolorosos para, muy a menudo, ni siquiera darnos cuenta de que estamos enfadados, tristes, frustrados o melancólicos. Sólo el tiempo nos acaba mostrando la realidad y, entonces, le damos paso a la culpa y al reproche dirigido a uno mismo por nuestra incompetencia.

Vale la pena llevar la consciencia al modo de relacionarnos con los demás, con cada una de las personas que están a nuestro lado. Así podemos conocer lo que nos ocurre. Aprendí a conocer mis verdaderos sentimientos comportándome con los demás de un modo completamente distinto a como lo había hecho en toda mi vida anterior. Puedes probarlo y sorprenderte de las reacciones de los demás. Pero no dejes de mirar cómo te sientes tú.

Feliz junio para todos!!

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