17.10.11

Buzón de "no deseados"

¡De hoy no pasa! ¡Hoy me va a contar todo lo que ocurre! ¡Vamos, vamos... Me va a escuchar hoy! -se animaba mientras el tren avanzaba-. En cada inspiración tomaba fuerza. Notaba desazón, aunque tan leve que apenas le dio importancia. El encuentro fue agradable... por momentos divertido... a veces tierno entre confidencias... frustrante, pues no obtenía lo que venía a buscar. El tiempo pasó inexorablemente. Y el cansancio compareció. La desazón fue ganando intensidad. Pero no podía expresarla. Caminaron. Siguieron hablando, riendo, temblando de frío y de miedo. Al fin, cejó en su empeño y la frustración y las expectativas de otro encuentro lejano le sumieron en una profunda angustia que le destrozó por dentro.

Estamos constantemente dándole vueltas a la cabeza, tratando de vivir situaciones y sensaciones agradables y evitando las que no nos lo resultan tanto; y con esta actitud vital nos perdemos buena parte de la riqueza potencial de la vida. No dirigimos hacia las cosas que nos gustan tratando de evitar las que no nos gustan y nos olvidamos de las que nos dejan más o menos indiferentes. Esta incesante búsqueda de objetivos hace que nos resulte difícil apreciar la plenitud del mundo y con bastante frecuencia pasamos por alto datos importantes. Es continua la tendencia de la mente a evaluar todo lo que encuentra como agradable, desagradable o neutro, y a elegir lo agradable y apartarse de lo desagradable. Pero esto tiene su coste. Solemos centrarnos tanto en la consecución de lo descrito arriba, que algunas emociones, que no están en el primer plano de nuestra mirada, son enviadas automáticamente al “buzón de no deseados”. Mientras perseguimos distraídamente las metas que hay en el armazón de nuestra vida de cada día, puede que no reparemos en cosas sencillas, pero importantes, que están sucediendo aquí y ahora, como son algunas emociones. Y el precio de no tomar conciencia de esas emociones importantes es que, más tarde o más temprano, tendremos que enfrentarnos a ellas en su versión más aguda. ¿Alguna vez lo has pasado verdaderamente mal por no afrontar, cuanto antes, alguna preocupación?

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