11.10.11

El mareo

Ya por la noche había sentido un cierto malestar, pero el cansancio era mayor y volvió a caer dormido hasta que el despertador le avisó de que había llegado la hora de levantarse. El viaje le resultó muy corto porque lo pasó durmiendo. Igual que el resto del día: o dormía o trabajaba. La vuelta a casa se anunciaba fácil: las décimas de fiebre parecían haberse evaporado y, aunque agotado, estaba más animado. Se durmió de nuevo en el viaje. Pero, de repente, le despertó un golpe de sudoración tan fuerte que se asustó. Por un momento pensó en avisar al conductor. Respiró suavemente con la esperanza de que pasara el mal trago. Pero lejos de eso, el mareo fue a más, hasta dejarle la mirada nublada y con sensación de desfallecimiento. 

La práctica de poner la atención en lo que nos está pasando en cada momento nos ofrece una alternativa al deambular del pensamiento. Es una manera de estar en la vida con menos urgencia por el logro de éxitos y la evitación de reveses. No resulta fácil experimentar el fracaso, sobre todo cuando lo vemos como el reflejo de lo que somos. Prestar una mayor atención al momento presente nos permite, si somos perseverantes en el esfuerzo, transformar los peores momentos de nuestra vida. Al fin y al cabo, las emociones no son más que señales que nos indican que algo está pasando; no tienen valor por sí mismas; sólo informan de que algo no anda bien. Por esta razón, me gusta decir que si somos muy conscientes de cómo es esa emoción que ha saltado al primer plano de nuestras vivencias, ésta pierde su sentido -de indicador- y disminuye su intensidad. Lo que trae como consecuencia que las sensaciones de enfado, de "depre" o de inseguridad sean más asumibles. A veces, sucede también con el malestar.

La práctica de la plena consciencia nos ayudará a disfrutar de la personalidad que tenemos. No se puede amar lo que no se conoce. Luego mal podremos ocuparnos de nosotros mismos si no conocemos cómo somos. Tal vez podamos ver con más indulgencia aquella parte de nosotros que menos nos gusta.

Se concentró en la respiración y dejó que el resto de los síntomas siguieran su camino. Al rato, desaparecieron y todo volvió a la normalidad. El malestar continuará unos días, pero el mareo pasó.

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