8.10.11

Un abrazo fugaz

Nada más comenzar a subir las escaleras que conducen a la primera planta del edificio, escuchó sus grititos de emoción y se le dibujó una sonrisa en su cara después de todo un día de trabajo. Su hija apenas balbuceaba un par de sílabas con  quince meses de edad. Pero la madre, amante y protectora, le había anunciado su llegada. Una vez más se cumplía lo que parecía haberse convertido en un pequeño ritual. Salió corriendo hacia la puerta de la casa mientras su padre subía las escaleras. Todo emoción. El encuentro, como tantos días atrás, resultó tierno: la niña, sonriendo, le abrazó y apoyó su cabeza en el hombro de su padre y apretó con sus brazos cuanto pudo rodear... 

No tenemos que vivir una experiencia como la narrada más arriba o en la entrada titulada "Las lámparas" para darnos cuenta de que la mente está constantemente en movimiento, fantaseando sobre el próximo fin de semana o las próximas vacaciones o la próxima vez que veré a esta o a aquella persona con la que me quiero encontrar.  El zapping que ahora practicamos ante la televisión, o la navegación curiosa por el ancho mundo de la red, no ha hecho más que mostrarnos lo que siempre ha ocurrido y ocurre en nuestro pensamiento. "Navegamos" mentalmente de un tema a otro por nuestra memoria, con la misma inconsciencia con la que un niño sale corriendo para abrazar a su padre recién llegado, dejando su juego a medias. Pasamos buena parte de nuestro tiempo preocupados por conseguir vivencias felices y evitar las "menos felices": anestesiados del presente.

Si prestamos atención a lo que está sucediendo ahora, podemos empezar a transformar las vivencias de los peores momentos, bien sean por la frustracion de deseos insatisfechos, bien por el dolor de lo vivido. Al conocer cómo funciona nuestro pensamiento podremos intervenir en él. Y la fuerza del enfado, de la frustración o del dolor podremos dirigirla a lo que, aquí y ahora, está ocurriendo.

Acto seguido, forcejeó para bajar al suelo y, corriendo también, dirigirse contenta de vuelta a sus juegos.

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