15.11.11

¿Bailamos?

A veces lo deseado se nos muestra difuminado, borroso, opaco... En "El Baile de los Vampiros" (www.amorevo.com) lo oscuro y tenebroso sirve de excusa para dar rienda suelta a la expresión emocional: dudas turbulentas hasta en el mismísimo Von Krolok a la hora de alimentar su insaciable sed de poder. La inocente Sarah se deja seducir por un vestido rojo mientras Alfred, enamorado desde el primer encuentro de sus miradas, sucumbe a sus colmillos. En el público había quien deseaba un final feliz pero la realidad no siempre se ajusta a lo deseado. Musical fantástico de un grupo de teatro compuesto por actores aficionados. 


El darse cuenta es la herramienta para el trabajo psicológico. Poner la atención en lo que nos ocurre nos da entrada a la vivencia de nuestro pensamiento, nos permite mirar la herramienta que tenemos para conocer y para experimentar. Solemos olvidarnos de la consciencia. Y, por eso, continuamente nos centramos en su contenido: lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo, lo que sentimos o lo que pensamos, hasta el punto de bloquearnos en esas sensaciones. Sin embargo, nuestro cerebro recibe todo lo que ocurre y todo lo que nos ocurre. La capacidad de estar plenamente atentos, de observar sin quedarnos atrapados en la experiencia es algo extraordinario y a la vez liberador. Con la atención plena podemos darnos cuenta de lo que pasa dentro de nosotros y observar cómo funciona nuestra mente y nuestra experiencia. El pensamiento suele estar dirigido hacia fuera, hacia lo que ocurre a nuestro alrededor y  es una fuente inagotable de ideas, imágenes, creatividad, juicios y soluciones a problemas que fluyen espontáneamente. Pero cuando miramos con atención, descubrimos que la mente no es sólo nuestros pensamientos, no es sólo el flujo siempre cambiante de ideas e imágenes asociados a una amplia gama de estados mentales, de cualidades que acompañan al proceso de pensar: sentimientos, estados de ánimo, intuición e instintos. Y lo que es más importante, aunque a menudo pasa desapercibido, el mero hecho de ser conscientes. Esta capacidad es la esencia de nuestra mente. Volvemos a la idea de la vida como un intento, en este caso, de vivir el continuo de consciencia. Bailemos.

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