23.11.11

Lentitud

Una tarde bruñida por el sol del verano de 1985, mi viaje de adolescente por Europa se detiene en una plaza de las afueras de Roma. El autobús que ha de llevarme a la ciudad lleva veinte minutos de retraso y no parece que vaya a aparecer. Sin embargo, el retraso no me molesta. En vez de ir de un lado a otro por la acera o llamar a la compañía de autobuses y presentar una queja, me pongo los auriculares del walkman, me tiendo en un banco y escucho a Simon y Garfunkel, que cantan sobre los placeres de hacer las cosas despacio y el momento duradero. Cada detalle de la escena está grabado en mi memoria: dos chiquillos dan patadas a una pelota alrededor de una fuente medieval, las ramas de los árboles rozan un muro de piedra y una anciana viuda lleva verduras a casa en una bolsa de mallas (C. Honoré, 2004, Elogio de la lentitud, Edt. RBA).


La realidad, que se nos muestra como una, se compone de vivencias y puede ser analizada por partes para entender mejor lo que nos ocurre. En primer lugar tenemos las sensaciones, que recibimos por los sentidos: son las sensaciones visuales, las auditivas, las del gusto, las del olfato y las del tacto-corporales; y a éstas podríamos añadir los pensamientos y toda la gama de sentimientos. En segundo lugar, tenemos las percepciones, que no son más que la consciencia individualizada que tenemos de cada una de las sensaciones anteriores. Así vivenciamos la realidad: con las sensaciones que nos proporcionan los sentidos y con el darnos cuenta de ellas construimos todo nuestro mundo. Y todas las percepciones particulares juntas van conformando el cuadro de nuestra realidad presente, como las pinceladas aisladas van componiendo un cuadro impresionista. Cada pincelada por sí misma es única en el todo. Lo mismo ocurre con la percepción: si prestamos atención a cada una de las sensaciones recibidas, despacio, sin prisas, notaremos de forma más particular e intensa cómo surge y cómo desaparece cada una de ellas. Tal vez elijamos no pararnos a mirar lo que los sentidos nos traen a la consciencia constantemente. Pero podemos hacerlo.

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