8.11.11

Libertad interior

Llegó y su cara resplandecía. Nunca la había visto con tantas ganas de contarme lo bien que se está desenvolviendo su hijo. Hemos trabajado durante bastante tiempo y él ahora se muestra con la libertad que su madre siempre le deseó. ¡Cuántas noches en blanco! ¡Cuántos miedos ocultos detrás de discusiones agrias y agotadoras! Ahora, sin embargo, parece que llegó la calma. Su hijo, todo un hombre ya, encontró el modo de contarle a sus padres cómo quiere vivir su vida. Y, aunque siempre habrá cosas que ellos corregirían o simplemente harían de otro modo, también ellos han encontrado el modo de expresarle su respeto. Hermoso encuentro.


Hoy la psicología clínica está muy orientada a la farmacología. A las personas que acuden en busca de ayuda por alguna dificultad emocional o de relación, se les administra pronto un medicamento que les ayude a afrontar la situación por la que atraviesa. Y parece que la recién aprobada especialidad médica de psiquiatría infantil adoptará similares derroteros. Pero, siendo ésa -la medicamentosa- una alternativa de tratamiento necesaria en algunos casos, ¿es también la respuesta adecuada a la confusión y el sufrimiento humanos? Como afirma Frankl (1987), en El hombre en busca de sentido, la libertad humana es posible bajo cualquier circunstancia. Y es que al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal con que afrontamos cualquier experiencia que nos toque vivir. Sumidos en nuestras crisis más graves y envueltos en conflictos con personas queridas; vencidos por profundos miedos y extrañas confusiones, suele parecernos que ese dolor no acabará nunca, que no hay salida ni esperanza. En tales situaciones se trata de ver los patrones de pensamiento dañinos que crean la angustia, entender su sentido en nuestra vida actual y desarrollar en su lugar patrones saludables. No sólo se trata de comprender lo que nos ocurre: del mismo modo que los deportistas profesionales se entrenan a diario, también habrá que entrenar el uso de patrones de pensamiento y de acción saludables. Así nos conduciremos hacia actitudes comprensivas con nosotros mismos que nos hacen interiormente más libres.

No hay comentarios:

Deja tu comentario: