26.11.11

Rápidos

Había caído la noche y estaba muy oscuro. El frío, que comenzaba a sentirse intenso, molestaba y no había otros caminantes. La luces tenues de las farolas alumbraban el recorrido aquí y allá, aunque parecía que entre una y otra sólo había vacío. Se sentía fatigado; la jornada había sido especialmente dura, aunque la incertidumbre, primero, y  la ilusión, más tarde, habían empujado su ánimo. Al llegar a aquel rincón, la humedad le caló hasta los huesos y un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Dudó de la conveniencia de aquella travesía pues hay pasos que no pueden desandarse y hay resfriados que conviene curar bien. El río bajaba rápido en aquel punto y no podía oír más que su murmullo. Aquel sonido le cercó y la confusión le anegó. Por fin, alcanzó a ver unas luces que se parecían a la posada que estaba buscando.


¿Qué podemos hacer con el estado de la mente cuando, como decíamos ayer, es dañino? Para trabajar con el estado de nuestra mente primero hay que reconocer cómo ocurre su cambio de manera espontánea, llegando a desaparecer un estado concreto sin que nos demos cuenta. El problema se presenta al darnos cuenta de los estados internos y sentirnos al albur de lo que ocurre fuera.  Pero la vida nos agrada en un momento y nos disgusta en el siguiente y, en consecuencia, solemos balancearnos del apego a la frustración y vuelta al apego. Con la atención consciente podemos percibir el estado mental del presente sin que nos atrape. Esta capacidad de introspección es la clave del crecimiento personal. Al escudriñar hacia dentro y rebuscar entre los pensamientos y las emociones, podremos observar el estado del ánimo desde el que los acogemos. Así, si tenemos un mal día, podremos observar algunas de sus manifestaciones, pudiendo encontrar resentimiento, miedo, ira, preocupación, duda, envidia, agitación... y advertir cómo nos afecta este punto de vista. Si, por contra, tenemos un buen día encontraremos manifestaciones del amor, la generosidad, la flexibilidad, la tranquilidad, la simplicidad... Es importante, por tanto, darse cuenta de estos estados.

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