17.12.11

Hechizo

«Los hechos sincrónicos tienen una significativa y poderosa conexión entre ellos» (Jung). 


«Paz y Amor» -solía expresar con ternura al tiempo que una bonita sonrisa iluminaba su cara-. Unas veces aquellas palabras eran pronunciadas con la pretensión intencionada de relajar una pequeña disparidad en sus opiniones personales. En otras ocasiones se convertían en parte de un diálogo trivial en el que el encuentro emocional era su único pretexto. Un día, tras una larga y entrañable conversación en la que se habían aclarado las pequeñas asperezas que la cotidianidad causa por el mero designio del vivir, como si de un hechizo de las hadas buenas de la noche se tratara, los hilos invisibles de sus pensamientos se sincronizaron y se unieron en un mismo propósito a pesar de la distancia que les separaba. El tiempo se detuvo en el instante en que pusieron consciencia a lo que había sucedido: la mágica coincidencia de sus voluntades unió su emoción.


"Todo te revelará su secreto si lo amas suficientemente", afirmaba Carver. Recordemos que la atención consciente es consciencia pura y no juzgadora, percepción de lo que hay, de lo real, de lo que aquí y ahora está sucediendo. Desafortunadamente, pasamos gran parte de nuestra vida sin prestar atención de esta manera y dejándonos llevar por los juicios que, de un modo u otro, acaban invadiendo la primera plana de nuestro pensamiento. Estamos continuamente reaccionando a nuestro alrededor, juzgando si lo que ocurre nos gusta, nos disgusta o podemos ignorarlo. Nos evaluamos a nosotros mismos y a los demás con un montón de expectativas, comentarios, críticas u opiniones. Cuando estamos conscientemente atentos, es como aceptar y respetar nuestra experiencia sin ningún juicio ni expectativa. De este modo, la atención consciente nos abre a lo invisible de nuestra experiencia; nos permite tener acceso a una parte de nosotros en la que nunca hemos reparado. Si la mirada la dirigimos hacia nuestras reacciones, como meros observadores de lo que ocurre, nuestro cuerpo acabará revelándonos una parte de nuestro modo de ser que, probablemente, ha permanecido oculta a nuestra atención.

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