18.12.11

Meandros vitales

«Nada puedes enseñarle al hombre... Sólo puedes ayudarlo a que lo descubra dentro de sí mismo» (Galileo, 1691-1736).


El paisaje suave y llano del páramo comenzó a escarparse de pronto. Sin darse cuenta, seguramente por haber estado sumergidos en una bonita conversación, se encontraron en un lugar inesperado. Tuvo que reducir la marcha porque las curvas podían ser peligrosas y provocar incómodos mareos. El viaje, hasta entonces, había resultado agradable aunque acusaban ya un cierto cansancio. Cuando más necesitaba estar preparado para un mayor esfuerzo, resultó que el viaje se complicaba y las energías flaqueaban. El diálogo se tornó brusco y áspero. Carecieron de la comprensión y la delicadeza ineludibles para superar aquellos meandros vitales. Desesperados, su nave embarrancó en aquellos escollos sin que supieran llegar a ver qué les había pasado.


Una manera de aprender a mantener la atención consciente sobre un objeto es hacerlo sobre algo que esté ocurriendo en nuestro cuerpo en ese mismo momento. Haciendo un paralelismo con el viejo dicho castellano "La cara es el espejo del alma", podemos decir que el cuerpo es el espejo de toda la persona que somos y con la atención consciente dirigida al mismo conoceremos la causa del sufrimiento, permitiéndonos reconocer la tensión de la mente, y también su curación, al relajarla conscientemente. Algunas personas necesitan tener todo en su vida bajo control y, cuando algún aspecto se descontrola por algún motivo, acaban desarrollando respuestas habituales de enfado, culpabilización y juicio crítico hacia los que le rodean. Sin embargo, con el hábito de la atención consciente  podemos desarrollar hábitos de comportamiento paciente, receptivo y libre de culpabilizaciones y de juicios. Prestamos atención con respeto e interés, no para manipular, sino para entender lo que está pasando. Y al ver la verdad de lo que sucede, podemos liberarnos de las emociones que nos hacen sufrir. El verdadero fundamento del bienestar es el entrenamiento sistemático de la atención consciente. Con ella, la comprensión tiene lugar de manera natural.

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