2.1.12

Sensaciones

La luz acaba abriéndose camino por entre las negruras de la noche. Ayer pude contemplar el amanecer. Absorto en el espectáculo pude ver cómo se teñía la base del cielo de granates y cinabrios que poco a poco se fueron transformando en bermellones, arréboles y escarlatas, apreciándose por momentos morados tornasolados que acabaron en azules amarillentos y brillantes en el momento en el que los primeros rayos del Sol iban a despuntar el horizonte. La cúpula del cielo permanecía oscura y cerrada cuando, justo en la línea que marca el contacto entre el mar y el cielo, se apreciaban las primeras claridades granates que pronto tomarían aquellas tonalidades magentas y rojo cereza; incluso el rojo pasión compareció para acompañarnos algunos instantes. Ocurrió como en la melodía de las sinfonías beethovenianas que, en la lucha por hacerse notar al tener que percibirse por la piel, tiene que despejar las notas armónicas que le dan su apoyo; y, como si de un trampolín se tratara, saltan para convertirse en un “O sole mío” sobre todos los demás instrumentos. Así se fueron alternando los colores del amanecer. Recibí el primer rayo de Sol del primero de enero de dos mil doce desde la terraza que acogiera mi infancia, con los ojos bien abiertos y el corazón emocionado de tanta belleza. La esperanza acaba abriéndose camino por entre las tensiones de la vida cotidiana. Las notas melódicas son las que, por fin, acaban pegándosenos como una cancioncilla que, terca, no podemos quitarnos del pensamiento. Quisiera aprender a mirar con los ojos de quien su sensibilidad le permite admirar toda esa belleza, a pesar del sufrimiento que, por esa misma sensibilidad, padece. Pero mis ojos parecen romos y apenas pueden palpar torpemente cuanto deambula a su alrededor. Con fortuna, el arrojo acaba abriéndose camino por entre las espesuras del pensamiento formal de la vida marcada por reglas fijas. Sólo así puede verse la “belleza de lo humano”, dicho con el permiso de quien corresponde (www.zambullida.wordpress.com). En adelante, habrá que estar atentos porque la inmovilidad es la peor de las soluciones.

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