19.2.12

¿Empatía?

Ando cavilando sobre el asunto de la empatía que ayer, como un intruso en casa ajena, se coló en nuestro texto sin previsión ni premeditación alguna. Compareció sin más, como si de un acto fallido freudiano se tratara. Puede que este concepto de la empatía surgiera porque tiene que ver mucho con la autoestima, asunto al que desde hace días quería dedicarle una reflexión.  Son muy variadas las maneras que tenemos de defendernos, con muy poca empatía habitualmente -por cierto-, cuando algo nos amenaza nuestra estima personal o cuando en una situación pensamos que se nos «clarea» nuestra inseguridad. Lo que nos vemos feo tendemos a esconderlo y nos avergüenza. Y es que no sólo basta con conocer bien los deseos, las necesidades y los valores personales, sino que también es necesaria, al menos, su expresión adecuada allá en donde nos encontremos. De no hacerlo así, nos relegamos a nosotros mismos a papeles secundarios en los que permanecemos escondidos, y seguramente frustrados, para evitar confrontaciones, o para complacer, o aplacar o manipular, o simplemente para tener «buen rollito» con alguien. Supongo que la dificultad está en definir qué es una «expresión adecuada». Un sinónimo podría ser asertividad. No es agresividad ni pisar a los demás, ni siquiera mostrarnos indiferentes a quienes están, de algún modo, en nuestra vida. Supone tratarse con respeto en todas las relaciones interpersonales, ser quien uno realmente es, expresando aquellos deseos, necesidades y valores sin miedo; pues lo que uno decide para sí, no tiene que molestar a otros; y si lo hiciera, es por algún asunto suyo. En palabras de Branden, «equivale a una negativa a falsear mi persona para agradar». Seguiremos.

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