7.3.12

O Fortuna

... es como cuando confiamos en que la Luna nos afecta... aunque lo obvio es que al mar sí que le afecta, es innegable... estos días bajan las aguas revueltas y la sensibilidad está a flor de piel: un reproche, un conductor con poca pericia delante de nosotros, un juicio bien intencionado, un semáforo que se pone en rojo justo cuando más prisa tenemos, una frustración inesperada, una llamada inoportuna, incluso una opinión que nos suena a juicio... ¡cuánto estrés!, ¡cuánta angustia!... es que saber decir «no» se ha convertido en todo un arte... recuerdo aquellas palabras de Gandhi -no sé dónde las leí, la verdad- en las que hablaba de la importancia de defender las convicciones personales en lugar de dejarse llevar por la corriente para agradar a otro... ¡Cuántas veces me encuentro con luchas de poder disfrazadas de buenas intenciones!... sin embargo, como ya he escrito otras veces, los hechos son tozudos y, probablemente, sabemos bien cuándo nos estamos dejando llevar y estamos viviendo la vida de otro, en lugar de vivir la nuestra... sólo por no decir «no quiero»... ya, ya, ya... ya sé... un momento... que también yo lo he pensado... decirlo es demasiado arriesgado y los demás no parecen venir disfrazados... igual nos metemos en más problemas ¿no?... o... ¿para qué hacer daño si no hay necesidad?... en fin... considero que expresar lo que verdaderamente hay en la convicción personal profunda limpia las conversaciones de ruidos e interferencias... aunque, ¿quién sabe?... igual eso se ve como egoísmo por ahí afuera... en realidad... tal vez sea miedo porque sólo el miedo nos impide elegir lo que verdaderamente queremos... oh! fortuna... http://youtu.be/GD3VsesSBsw... 

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