5.4.12

No me quiero ir...

El tiempo en silencio solía calmar la angustia de su soledad, unas veces elegida, otras impuesta por la tozuda realidad de su vida. Así lograba defenderse de su evidente dificultad para hacer pie y miraba una y otra vez lo que los demás le decían de sí mismo para avanzar. Pero eso acabó resultando agotador. Cuando encontraba una zona en la que sí hacía pie, aunque apenas fuera de puntillas, lo disfrutaba con la ilusión de un niño pequeño y sonreía como si lo fuera. Una pequeña vivencia novedosa era suficiente para expresar su disfrute y el refuerzo era inmediato. Un día -muchos meses atrás- unas manos acariciaron su torpeza y reconocieron su dignidad personal. Parecían manos sedientas de cariño y puede que así fuera. Otro día decidieron hablar sobre su amistad y sus miradas se encontraron justo en el límite de lo anticipado, compartiendo suave e irónicamente sus anhelos. Pero las palabras perdieron su significado y se perdieron en connotaciones subjetivas. Lo obvio quedó enmascarado por peripecias lingüísticas y metáforas forzadas con la pretensión de mostrar como aparente lo que definitivamente resultó real. De pronto y sin más pretexto que un par de pintas bien frías, la voluntad actuó desde lo más inconsciente y expresó con acierto lo que lo consciente no permitía: fue cool, ciertamente, porque los hechos se sucedieron con total naturalidad en un espacio y un tiempo en que no eran nada naturales; podría parecer un sinsentido no quererse ir a casa. Sin embargo, con el transcurrir de los días, las palabras han ido recuperando sus significados, aunque sólo logran describir lo superficial. Y es que no se puede comprender más que lo superficial si sólo leemos cuatro palabras del texto completo, escogiendo a saltos una de cada cinco. Pararse a mirar el sentido de sus emociones les permitió tomar la responsabilidad de sus vidas. Lo novedoso resultó tan original y único que sus ojos se humedecieron hasta ceder al sentimiento. Ahora aquellas manos sostenían su rostro.


No hay comentarios:

Deja tu comentario: