4.5.12

Mar infinito

Hoy me he encontrado en mis lecturas con una mirada diferente al viejo "Conócete a ti mismo": es un visión dirigida más al intento de dominio sobre nosotros mismos. Visto de este modo, la vida no es más que un intento de llegar a ser quienes realmente somos. Pero, como el texto afirma en su primera página, "los desafíos a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida ocurren básicamente en cuatro ámbitos distintos: en las relaciones personales, en la salud, en la fortuna y en la autoestima" (Moritz A., 2010, Rasgar el velo de la dualidad. Edt. Obelisco, Barcelona). "Uno es un mar infinito de consciencia -afirma el autor citado- que, de alguna manera, está obligado a decidir qué tipo de ola quiere ser. [...] Los juicios de valor surgen cuando uno empieza a cuestionar su identidad y a buscar respuestas sobre las razones por las cuales es y actúa de una manera determinada". Ya hemos reflexionado en otro momento sobre esta cuestión cuando decíamos que el mundo que nos rodea representa lo que creemos ser: lo que ante nosotros se muestra no es más que una proyección de quienes nos creemos que somos. Obviamente, podemos deducir que si fuéramos capaces de mirarnos a nosotros mismos de un modo diferente a como lo hemos hecho hasta ahora, el mundo no tendría más remedio que acomodarse y atender al nuevo significado que nos hemos dado. Entonces... ¿por qué no nos miramos de ese otro modo? A mi modo de ver solemos huir de la consciencia; y es que ser conscientes de nosotros mismos significa serlo de nuestras acciones, de nuestros propósitos, de nuestros valores, de nuestras metas y -lo que es más importante- comportarnos de acuerdo con lo que vemos y conocemos de nosotros mismos. De no hacerlo, la tensión interior es inevitable.

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