2.5.12

Penélope

¿Sería Ulises más feliz si olvidara la existencia de Ítaca y el amor que sintió por Penélope? ¿Podemos estar contentos en la Matrix de lo aparente? Y si nos damos cuenta del desasosiego del que nos habla Pessoa en su "Libro del desasosiego" al mirar la espalda de un hombre cualquiera, vestido con un traje ramplón, camino de su trabajo que haya de darle el sustento para su familia, ¿podemos mirar a otra parte y no plantearnos el sentido de la vida que anhelamos? Hace unos años ya me di cuenta de cómo funcionaba mi ego quebradizo como la porcelana; me defendía con vehemencia cuando la realidad no se correspondía con lo que yo deseaba. Eché muchos pulsos conmigo mismo y con los que me rodeaban y compuse grandes puzzles para intentar ajustar a los demás a mi verdad. ¡Qué error! Sólo la realidad existe: ¡qué perogrullada! Pero todos luchamos a brazo partido porque la realidad se ajuste a nuestros deseos, más que porque nuestros deseos se ajusten a lo posible por real. Y resbalamos una y otra vez haciéndonos heridas que quienes nos quieren nos curan con ternura, con su mirada amorosa y con sus abrazos cálidos. Sólo la comprensión de nuestro error nos vale. Pero esa posible comprensión lucha con el ego que, tan cristalizado como suele estar por el paso inexorable de los años, nos sigue diciendo en voz baja, como si de nuestra propia conciencia se tratara: "Tú estás en lo cierto; no escuches eso que te dicen, no es verdad". Sin embargo, ya sabéis: los hechos son tozudos. Otra cosa es que no queramos verlo. Y agradecidos siempre porque el fondo sobre el que dibujamos nuestra realidad es la esperanza que nos humaniza.

No hay comentarios:

Deja tu comentario: