29.8.12

Amor humano

... pues entre los textos sobre la soledad he encontrado estos párrafos de Irvin Yalom:




  1. Amar a otro significa relacionarse con él de una manera generosa y desprendida, de tal manera que uno se desprenda de la autoconciencia. Uno se relaciona libre de la preocupación predominante de ¿qué piensa de mí? o ¿qué provecho saco yo de todo esto? No busca la alabanza, la adoración, el desahogo sexual, ni el poder, ni el dinero. Uno se relaciona solamente con la otra persona: no hay terceras personas, ni reales ni imaginarias, que presencien el encuentro. En otras palabras, uno debe relacionarse con todo su ser: si una parte de uno mismo se encuentra en otra situación -por ejemplo, estudiando los efectos de esa relación sobre una tercera persona-, habrá fallado en la relación.

  2. Amar a otro significa conocer y experimentarlo con la mayor plenitud posible. Si uno se relaciona sin egoísmo, es libre de experimentar todas las partes del otro, y no sólo la parte que le sirve a uno para un fin utilitario. Uno se extiende en el otro, lo reconoce como un ser sensible que también ha construido un mundo a su alrededor.

  3. Amar a otro significa interesarse por el ser y el desarrollo del otro. Con ayuda de todo el conocimiento que uno posea y de lo que aprenda escuchando al otro, se le ayuda a mantenerse plenamente vivo en el momento del encuentro.

  4. El amor es activo. El amor maduro es amar, no que le amen a uno. Uno da amor al otro, no "cae" a sus pies.

  5. Amar a otro es la manera de estar en el mundo; no es una conexión mágica, exclusiva y escurridiza con una persona en particular.

  6. El amor maduro brota de la propia riqueza, no de la propia pobreza; del desarrollo, no de la necesidad. Uno no ama porque necesita que el otro exista para que le sirva de complemento, para escapar de la soledad abrumadora. El que ama con madurez ha resuelto ya estos problemas en otro momento, de otra forma: entre otras cosas, a través del amor maternal que uno recibió en las primeras etapas de su vida. Por consiguiente, el amor pasado es una fuente de fuerza, y el amor presente es el resultado de esa fuerza.

  7. El amor es recíproco. En la medida en que uno realmente "se acerca al otro", uno se modifica. En la medida en que uno hace renacer al otro, uno mismo adquiere una vida más intensa.

  8. El amor maduro tiene sus recompensas. Uno se modifica, se enriquece, se realiza y ve atenuada su soledad existencial. Amando, uno recibe amor. Pero estas recompensas surgen del amor verdadero; no se dan para provocar el amor. Para emplear las palabras de Frankl, las recompensas se dan, pero no pueden perseguirse.

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