21.9.12

Elijamos

En definitiva, parece que el amor sin necesidad no es más que un modo individual de relacionarse con el mundo. Una opción más. Elegirla o no depende de nosotros mismos. Primero de que tengamos un conocimiento personal suficiente como para que nos demos cuenta de cuándo encallamos en puntos de vista o en pensamientos egocéntricos. En segundo lugar depende también de que seamos capaces de ver en la persona con que nos estamos relacionando un ser humano con la misma dignidad personal que la propia. En tercer y último lugar depende de que elijamos amar de la manera como venimos describiendo. Es a esto a lo que se refería Fromm al decir que la cuestión no está en cómo somos amados, sino en cómo amamos nosotros a los demás. Y es que además de dar, el amor humano maduro implica otros elementos que son básicos y necesarios para que la relación interpersonal nos aleje de la soledad existencial: me refiero a la preocupación por el otro, la capacidad real de acercarse al otro independientemente de cuál sea la situación personal, el conocimiento de su persona, con todas sus aristas y el respeto a su manera de estar en el ser humano. Amar significa preocuparse activamente por la vida y el desarrollo de otro. Uno tiene que responder a las necesidades del otro; debe respetarle como un ser único, verle como es y ayudarle a crecer y desenvolverse a su manera, por su propio bien y no sólo para nuestro propio beneficio. Pero uno no puede respetar plenamente al otro sin conocerle profundamente. El verdadero conocimiento del otro, según Fromm, sólo es posible cuando uno trasciende la preocupación por uno mismo y ve a la otra persona en su integridad. En necesario escucharle y vivirle empíricamente, es decir, entrar y familiarizarse con el mundo privado del otro, intentar vivir la vida del otro y percibir sus significados. ¿Cómo es posible entonces relacionarse con otro de una manera libre de necesidad si, a la menor, dudamos de la veracidad de sus intenciones, o acabamos enrocados en posturas personales que no son más que los motivos para establecer una guerra por el poder? Aquí vale la pena que volvamos sobre los pasos que ya hemos dado y revisemos la entrada del pasado 29 de agosto titulada "Amor humano". Nótese que se hablaba en aquel momento de la reciprocidad y tampoco perdamos de vista que, aún con la mejor de nuestras intenciones, hay que cuidarse de picaduras de escorpiones, sobre todo si ya nos han picado alguna vez.

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