3.7.14

¿Postura o pose?

A veces la postura que adoptamos en la vida tiene coherencia interna: los pensamientos, las palabras, los sentimientos y los comportamientos están en armonía. Por contra, otras veces adoptamos una pose, decidimos actuar como si fuéramos varias personas al mismo tiempo y decimos, hacemos o pensamos cosas incoherentes entre sí para acabar haciendo lo que sabemos que no es positivo para nosotros. Unas veces nos respetamos, nos amamos, nos mimamos y nos cuidamos; pero otras nos detestamos, no insultamos y nos maltratamos o hacemos que nos maltraten. Ambos comportamientos son reflejos de nuestra estima personal.

¿Qué es, entonces, eso de la estima personal que tiene tanta fuerza en nuestra vida? Podemos considerar que es una mezcla las valoraciones, las opiniones y los juicios que hacemos sobre el propio yo y de las valoraciones, las opiniones y los juicios que sobre mí pongo en la mirada de los demás.

¿Cómo podemos saber cuánta estima nos tenemos? El reflejo de la estima personal puede observarse en los pensamientos, en las emociones y en los comportamientos. En el pensamiento porque la estima personal hace que nuestra mirada se oriente hacia las carencias o amenazas, o hacia las virtudes y las aptitudes personales; en las emociones porque la estima personal influye en nuestra paz interior, en nuestra tranquilidad, o en nuestra inquietud, nerviosismo o ansiedad; y en el comportamiento porque en definitiva mostramos conductas confiadas y seguras o arrebatos, descontrol y bloqueo. La autoestima es la resultante de la mirada sobre uno mismo, las emociones que esto implica y los comportamientos que induce. Cabe añadir, en este sentido, que dicha resultante es, en buena parte, automática, secreta e incontrolable, tanto más cuanto menos esfuerzos de introspección hacemos. Pero no debemos olvidar que la estima personal es inherente a la naturaleza humana y, por eso, no hay ser humano que no tenga una idea de sí mismo y de su valor a sus propios ojos y a los de los demás. La estima personal tiene que ver con la capacidad de ser conscientes de nosotros mismos, capacidad que nos permite mantenernos a una cierta distancia respecto a nosotros mismos para observarnos, analizarnos y transformarnos, adaptarnos y mejorarnos. O puede servir para detestarnos, despreciarnos y criticarnos. Depende de si nos atrevemos a mostrar quienes verdaderamente somos.

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