4.4.16

Cuitas personales

La vida de las personas está compuesta de momentos más felices y momentos más tristes. Todos nos encontramos antes o después en un momento malo. En esos casos, cuando nos viene un revés en la vida, podemos tomar esa vivencia como un golpe del que nunca nos vamos a recuperar o como una señal, un aviso, una indicación que nos da la vida junto con la oportunidad de aprender algo nuevo y de crecer como personas. Si decidimos verlo como algo negativo, nos sentiremos mal con nosotros mismos y el efecto será de un cierto pesimismo de cara al futuro. Pero si decidimos verlo como una luz roja que nos dice que llevemos el coche al taller, podremos comprender mejor lo que está ocurriendo en nuestra vida y esa comprensión nos ayudará a mejorar nuestras expectativas de futuro. Considero que esta elección es clave si pensamos en el medio plazo, porque aumenta la probabilidad de éxito personal; pero es todavía más importante, a mi modo de ver, si consideramos que es ahora cuando yo me sentiré mejor, en el presente. Imaginemos: mirar qué nos enseña una situación vivida nos encarrila a solucionarla mejor con una emoción presente menos negativa.

Ahora bien, no puedo dejar de reconocer que es lógica la dificultad que todos tenemos para elegir el camino a seguir, sabiendo que el efecto de la decisión se va a prolongar en el tiempo. En esos momentos en que hemos de decidir, hacemos todo lo posible para tomar la decisión adecuada, para no quedarnos paralizados por nuestro propio conocimiento de lo importante que es tomarla, sabiendo que no tomar una decisión es una opción que tendrá consecuencias a largo plazo. En definitiva, no elegir es una elección en sí misma que tiene obviamente consecuencias.

Pero si nos damos cuenta, la vida se construye poco a poco con una constante toma de decisiones: en cada momento elegimos y esas elecciones producen un efecto acumulativo en nosotros tan grande o incluso más que el efecto de las grandes decisiones. Las pequeñas decisiones que no parecen o no son realmente importantes, forman juntas el puzzle que vamos construyendo día a día. Y lo más importante -a lo que considero que debemos prestarle mucha más atención- las decisiones pueden provocar un movimiento, una reacción en cadena, una serie de eventos o sentimientos que tendrán un impacto mucho mayor que el que podemos estimar en el momento de tomar la decisión: por ejemplo, hacer un esfuerzo y escuchar con atención lo primero que una persona nos dice cuando nos sentamos a comer, en lugar de estar metidos en nuestras cuitas personales, puede influir positivamente en la calidad de la conversación, e incluso en la relación. Y ése es el ejercicio que os propongo: observa con detenimiento qué efecto tiene sobre tus emociones la primera actitud que eliges mostrar cuando te encuentras con otra persona.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo, en modo de estar en las pequeñas cosas, es el que marca nuestra decisión en los grandes retos

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